El Big-Bang es una teoría de la creación del
Universo, es una explosión de energía de tal magnitud que surgió todo lo que se
conoce hoy día como “espacio sideral” e
implícita la Tierra como parte de ese
evento. En esa apoteosis de luz y calor surge el hombre poseedor del cerebro, en cuya
configuración tiene la genialidad para crear y modificar su entorno. En el
acontecer histórico de la humanidad se ha comprobado que no basta sólo tener
cerebro, sino que a este hay que formarlo, entrenarlo y desarrollar en él la inteligencia que lo mueve. Entre otros autores, Robert Kiyosaki en sus libros suele decir: “La
mente es tu principal activo”. El
emprendedor vive con esta certeza, sabe
lo vital que es alimentar su mente.
Entiende que allí reside su poder creador. Que todo nace desde un pensamiento,
que sigue un proceso hasta su materialización. Se ocupa responsablemente, de
que su mente esté colmada de ideas, de
energía creativa, de soluciones, de acciones poderosas para impulsar cambios.
Al momento de dormir acaricia lo
que será la creación del día siguiente. Despierta y lo primero que hace es
activar el modo “pregunta”: ¿Cómo haré diferencia hoy?; ¿Cómo puedo mejorar el
servicio a los demás?; ¿Qué haré para
mejorar mi conexión personal con otras personas?; ¿Qué invento hoy para rebasar mis marcas?; ¿Qué curso, qué taller será bueno para participar?; ¿Cómo
vestiré para impactar?, ¿Cuál será la alimentación más conveniente para que mi
cerebro funcione mejor?; ¿Cuántas vidas impactaré hoy?, ¡¿Qué puedo aportar a
mi país? Preguntas y más preguntas, luego las respuestas y las decisiones: “Tengo
que descubrir un nuevo atributo de mi producto”. “Esta reunión de hoy es muy
valiosa para aprender”, “Mis asesores, he de reunirme con ellos pronto”, “Es
importante conocer a la persona clave de la corporación”, “Los problemas de la
comunidad me incluyen”, “Compraré un libro nuevo”, y aún más.
El emprendedor está atento a su
entorno, con todos los sentidos comprometidos a los detalles, por simples que parezcan, el
sabe que allí hay respuestas, soluciones que puede encontrar y aplicar. En la
observación descubre las necesidades del
mercado, nichos insospechados. Lee constantemente, busca información, almacena
“materia prima” en su mente para el
futuro.
El emprendedor no concibe que un
día sea igual a otro. Investiga cómo construir “conexiones neuronales” a cada
instante. Interactúa, comparte. Para
ésta clase, todo suma para lograr sinergia. En su conciencia, de forma
intrínseca está la convicción de que es parte de la creación, que es agente de
cambio, que en su genética cerebral están los quantum heredados del “Big-Bang”.
Por ende conoce y ejerce su poder creador para el bien de la sociedad, en las aéreas que sienta el
llamado a actuar.

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